El pianista virtuoso

Cuando tenía treinta y tantos años me entró la ridícula ventolera de querer aprender a tocar el piano. Como entonces trabajaba en casa corrigiendo novelas y ganaba el triple de lo que gano ahora, me compré un piano para asegurarme de que me lo tomaba en serio. Y no fue un piano cualquiera, sino un Grotrian-Steinweg de sonoridad espectacular, tan buena y brillante que, a pesar de ser vertical, muchas personas que sabían de lo que hablaban me aseguraron que le daba varias vueltas al mejor piano de media cola japonés. Talentos de los alemanes. Aunque el pelota de mi profesor, todo un personaje que un día me confesó muy ufano que gastaba peluca, augurara que en pocos meses estaría

Mi piano

tocando fugas de Bach, yo no hacía ningún progreso, y por eso invitaba a casa a cualquiera que supiese tocar de oído o que hubiese estudiado algunos años de Piano. Lo que fuese con tal de que se aprovechase aquel maravilloso instrumento que aún conservo cubierto de pelos de gato y que cada noche espero que algún fantasma se decida a tocar. En aquellos tiempos en los que podía permitirme que un profesor particular me diese lecciones de piano en casa, también tenía tiempo para ir a clases de ruso. Oh là là. Una de mis compañeras, Ana, era hija de una rusa que fue profesora de Violín en el Conservatorio de Moscú a la que su marido prohibió que hablase en ruso a sus hijos, de ahí que mi amiga tuviese que estudiar su lengua materna. De niña Ana no aprendió mucho ruso, pero hacía dictados musicales mientras se tomaba el Nesquik antes de ir al colegio, había estudiado hasta 5º de Piano y me hizó muy feliz aprovechándose de mi piano unas cuantas veladas. Gracias a ella supe quién es Moritz Moszkowski y que sus 12 estudios de virtuosismo, Opus 72, “Per aspera”, eran obligatorios en los dos últimos cursos de la carrera.  También me pasó un audio con el Estudio nº 2 en una versión fabulosa y, desgraciadamente, anónima, por lo que no puedo enlazarla aquí.

Moritz Moszkowski

Para compensar, he encontrado este vídeo de sabor retro con una interpretación del Estudio nº 6. El jovencito virtuoso que toca el estudio es Nelson Freire, discípulo lejano de Liszt, otro pianista tan virtuoso como vehemente  que a veces rompía las cuerdas del piano en los conciertos. En cuanto a mi Steinweg, he pensado en afinarlo y ofrecerlo a estudiantes para que practiquen los fines de semana. Eso sí, como ya tengo una edad y no demasiada paciencia, les exigiría cierto grado de virtuosismo.

Anuncios

2 comentarios en “El pianista virtuoso

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s