Agua Perrier en lata

Solo he estado una vez en París. Fue en 1991, y ni siquiera andaba yo por mes tendres vingt ans, porque no tenía más que 19. Era el mes de agosto y hacía un calor y una humedad espantosos: todas las tardes el cielo se encapotaba y no terminaba nunca de llover. Siempre me ha gustado mucho el agua con gas, y para no acabar deshidratada por las avenidas del Quartier Latin, compraba casi cada vez que me topaba con un puesto callejero agua Perrier, que me vendían en lata, algo que yo nunca había visto en España.

La lata de Perrier

Ahora, cuando el insomnio propio de las cuarentonas con problemas de tiroides me despierta en medio de la noche, recuerdo a menudo, para nada con nostalgia, sino con puro deseo físico, aquellos 33 cl de agua helada y burbujeante que calmaban mi sed en las ardientes calles de París.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s