Ponte peluca

Como dice mi madre, Dios da mocos a quien no tiene pañuelo. Un amigo se burla de mí siempre que me ve atusándome el pelucón y quejándome de lo mismo: “Es que tengo mucho pelo…”. Y a mi peluquero se lo tengo que repetir cada vez que voy a verle: “No cortes sólo, rebaja, rebaja…”. Me recuerdo a mí misma a mi profesor de Metodología de la Ciencia, José Luis Zofío, un señor al que, aparte de suspender a muchos alumnos, parecía que le nacían cuatro pelos en cada poro del cuero cabelludo.

Pero me vengo enterando de que en lugar de quejarme, debería estar contenta y considerar una suerte esto que a mí toda la vida me ha parecido una condena, porque las mujeres también nos quedamos calvas. Otra amiga mía me dijo una vez que como las mujeres hemos adoptado roles masculinos, también nos toca cargar con sus defectos congénitos, como la alopecia. Pues era lo que nos faltaba. Pero no desesperemos… Javier Gurruchaga nos tranquilizaba y nos daba la solución en 1979 con uno de sus primeros temas, el que puede disfrutarse en este vídeo.  Al fin y al cabo dentro de 100 años todos vamos a estar igual de calvitos, mondos y lirondos como una peladilla, ¿no?

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