La eternidad en el cuerpo

Rudolf Nureyev fue un tártaro que revolucionó la danza y llenó el mundo de belleza a lo largo de su vida. En este vídeo le vemos interpretando como un joven dios un solo de El Corsario, el ballet inspirado en el poema de Lord Byron. Fue en Londres, en 1963: tenía 25 años y hacía dos que había abandonado la URSS.

A la esclavizante técnica del ballet clásico en su estado más puro, fruto de sus años de formación en la Unión Soviética, Nureyev añadió como pocos bailarines la gracia, la ligereza y la genialidad. Guapo de dar miedo y con una voluntad de hierro, cada uno de sus gestos y sus movimientos revelan la armonía encarnada en su cuerpo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s