El fin del amor no es un dramón

Por más vueltas que dé el mundo, hay algo que nunca, nunca, nunca cambia: nuestra sed de amor. Del chute de oxitocina del enamoramiento al idilio reposado de dos ancianitos paseando del brazo por el parque.

De los eternos insatisfechos que sufren un “síndrome Bovary” crónico a los que se contentan con que su pareja no les trate francamente mal…, el amor es el pan nuestro de cada día. Maravilloso cuando va bien, un infierno cuando las cosas se tuercen. Bajo un título que parece una pregunta lanzada por Eduard Punset: “¿Por qué se termina el amor?”, este reportaje ahonda en las claves para que las relaciones amorosas no conviertan nuestra vida en un melodrama de esos de Douglas Sirk…

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