Una vocación perdida

Qué penita…, qué le pasará a la juventud rusa, que ya no quieren ser cosmonautas. Atrás quedaron los tiempos en los que Yuri Gagarin y Valentina Tereshkova eran los modelos a los que aspiraban todos los pequeños rusitos. A pesar de que no se llevasen la gloria de pisar la Luna antes que los amerikanki, los russki fueron, con sus aeronaves, los ganadores técnicos de la carrera espacial durante la Guerra Fría, y en nuestros días es el país que más cohetes manda al espacio.

Pero, aj, las nuevas generaciones han perdido el espíritu competitivo que alentaba la URSS, porque la de astronauta es una profesión muy sacrificada y no tan bien pagada como se pudiera creer. Dinero, y no ideales, será lo que pueda mantener a Rusia como gran potencia espacial. Quien esté interesado en este curro mal pagado pero lleno de emociones puede echar un vistazo a la web de Roscosmos, la agencia espacial rusa.

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